Los futuros perpetuos (también llamados “perps”) son contratos de derivados apalancados que te permiten especular sobre el precio de un activo subyacente sin poseerlo. A diferencia de los futuros tradicionales, no tienen fecha de vencimiento: puedes mantener una posición durante el tiempo que quieras, siempre que cumplas los requisitos de margen aplicables.
Con los futuros perpetuos puedes:
Abrir una posición larga (comprar) si esperas que el precio suba, o una posición corta (vender) si esperas que baje.
Utilizar apalancamiento, sujeto a los límites establecidos para cada instrumento.
Operar con determinados instrumentos de criptomonedas y finanzas tradicionales (TradiFi). Consulta “¿Qué mercados de futuros perpetuos están disponibles?”
No eres propietario del activo subyacente. No tienes derechos como accionista, derechos de voto ni derecho a recibir dividendos (consulta “¿Cómo se liquidan los futuros perpetuos?”).